¿20, 40 u 80 MHz? Configura el ancho de banda de tu router WiFi correctamente

La configuración WiFi de un router, si queremos que sea la idónea, no es del todo sencilla. El ‘Internet sin cables’, en banda ancha fija -la móvil es otro tema- funciona sobre las bandas de 2.4 y 5 GHz, dentro del espacio radioeléctrico. Este espectro está regulado para garantizar la interoperabilidad entre equipos, de tal modo que radio, telefonía móvil y otras conexiones puedan funcionar también correctamente. Dentro del WiFi, hay varios canales de diferente amplitud.

Hay varios estándares WiFi. Los más utilizados actualmente son el 802.11 n por un lado, y el 802.11 ac por otro. Y se hace esta diferencia porque el primero utiliza dos bandas con canales de 20 MHz de amplitud. La amplitud es la que determina la tasa de transferencia de información para una mayor o menor velocidad máxima teórica. Este estándar ofrece la posibilidad de operar con una amplitud de canal, o ancho de banda de 40 MHz uniendo dos canales de 20 MHz para ello. Pero hay limitaciones, en tanto que se utilizan 13 canales de 20 MHz, y el espectro está ampliamente saturado por la cantidad de dispositivos que funcionan sobre la banda de 2.4 GHz, generando interferencias entre ellos y colapsos en el intercambio de datos.

‘Channel Auto Width’ permite que sea el propio router el que decida qué ancho de banda emplear por canal en función del entorno, de forma automática y dinámica.

El ancho de banda del WiFi: 20 MHz, 40 MHz o 80 MHz ¿cuál es la configuración ideal para nuestro router y dispositivos conectados?

Sobre el estándar 802.11ac la cosa es diferente, porque el WiFi opera sobre la banda de 5 GHz con mayor cantidad de canales y un mayor ancho de banda posible. En entornos de reducida densidad de dispositivos operando con WiFi sí, lo ideal sería utilizar un mayor ancho de banda por canal para permitir un mayor flujo de transferencia –más velocidad- entre el router y los dispositivos conectados. Sin embargo, la realidad es que la saturación del espacio radioeléctrico asignado al WiFi es tal, especialmente en la banda de 1,4 GHz, que utilizar un ancho de banda de 40 MHz puede provocar importantes problemas de interferencias entre estos dispositivos.

¿Qué aporta un mayor ancho de banda de los canales WiFi?
En la configuración del router, para dispositivos sobre el estándar 802.11 n, se trabaja sobre las dos bandas. Podemos escoger un ancho de banda de 20 MHz en ambos canales, de 40 MHz en los dos también, o bien de 20 MHz en 2.4 GHz y 40 MHz en 5 GHz. El mayor ancho de banda permite un ‘carril’ más ancho para el intercambio de datos, luego mayor velocidad de transferencia teórica. Pero es donde entra el riesgo de interferencia por saturación del espacio radioeléctrico en un determinado entorno. Por eso, no siempre es mejor un mayor ancho de banda, en tanto que puede producir inestabilidad sobre la red inalámbrica y la conexión con dispositivos. La señal se degrada por interferencias entre canales.

En equipos 802.11ac, aún escasos, actualmente se puede aún aprovechar el ancho de banda de 80 MHz para conseguir las máximas prestaciones de la conexión WiFi. Sin embargo, en el futuro es posible que, como ocurre ahora con los 2.4 GHz, tengamos que ‘migrar’ a 40 o incluso 20 MHz para lidiar con la saturación de red. Todo esto quiere decir que la configuración ideal teórica pasa por un mayor ancho de banda, pero que hay que analizar el entorno para saber cuál es realmente la configuración que más conviene, precisamente por la saturación de dispositivos trabajando sobre el espectro.

El estándar 802.11ac duplica el ancho de banda por canal, pero también introduce otras mejoras para combatir la saturación de espectro
Frente al estándar 802.11n, 802.11ac introduce canales de mayor amplitud. El doble en la práctica, aunque con opción de alcanzar los 160 MHz. Y para solucionar lo que comentábamos justo antes, hay otras mejoras técnicas. Con la llegada de Wave 2 se ha introducido Multi User Mimo. Es decir, que un router puede servir varios flujo de tráfico de forma simultánea a diferentes usuarios, de tal modo que la tasa de transferencia se optimiza para varios terminales en lugar de uno único.

Con esto, los riesgos de interferencias con configuraciones de ancho de banda más amplio se reducen de forma considerable, y se logra una velocidad de transferencia más elevada con una mayor estabilidad de red. Pero actualmente el estándar 802.11n es el más extendido, a pesar de que dispositivos como los smartphones llevan varios años comercializándose con estándar 802.11 ac dentro de la gama alta.

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