AMD Ruyi: un PC-consola con un SoC Ryzen más potente que PS4 Pro

Desde hace algunos años AMD ha mantenido una fuerte apuesta por las GPUs semipersonalizadas, un enfoque muy acertado que le permitió hacerse un hueco en PS4 y Xbox One, y también en Xbox One X y PS4 Pro. Ya hablamos sobre ello en este artículo, así que os invitamos a echarle un vistazo si no tuvisteis ocasión de leerlo en su momento.

La compañía de Sunnyvale sigue centrada en desarrollar sus GPUs como modelos semipersonalizados para cubrir espacios clave del sector tecnológico en sentido amplio, incluyendo desde las consolas de próxima generación, que estarán basadas en el núcleo gráfico Navi ( 7 nm), hasta equipos con formatos compactos que requieren de un alto nivel de potencia y soluciones integradas para diferentes sectores profesionales.

AMD Ruyi ha sido la última confirmación de que esa estrategia está funcionando a pleno rendimiento, y nos sirve como aperitivo para entrever lo que nos espera cuando se produzca la llegada de PS5 y Xbox Two.

¿Qué es exactamente AMD Ruyi?

Se trata de un PC “consolizado” que cuenta con un “SoC” personalizado que integra una CPU Ryzen que suma cuatro núcleos y ocho hilos y una GPU AMD Radeon RX Vega 24. El número indica la cantidad de unidades de computación que suma esa GPU.

La arquitectura gráfica que utiliza AMD integra 64 shaders por cada unidad de computación, lo que nos lleva a un total de 1.536 shaders a 1,3 GHz. Las unidades de textura y de rasterizado que incluye esta GPU ascienden a 96 y 32, respectivamente. Su bus de memoria es de 256 bits y cuenta con 8 GB de GDDR5.

Con esas especificaciones podemos sacar en claro que estamos ante un equipo que en general resulta más potente que PS4 Pro. La consola de Sony tiene una GPU con 2.304 shaders, pero éstos funcionan a 911 MHz, están basados en una arquitectura anterior y además comparten un bloque de 8 GB de GDDR5 que actúa como memoria gráfica y de sistema.

A esto debemos unir el procesador, un elemento clave a la hora de determinar el rendimiento real del sistema. En PS4 Pro nos encontramos con una CPU Jaguar de ocho núcleos a 2,1 GHz, una arquitectura de bajo consumo y bajo rendimiento cuyo IPC está muy lejos del que alcanza ese procesador Ryzen de cuatro núcleos y ocho hilos a 3 GHz que integra AMD Ruyi.

La idea es muy interesante y me llama bastante la atención que AMD haya hablado directamente de SoC en lugar de APU. No puedo profundizar en las razones que la han llevado a hacer esa matización ya que todavía no tengo mucha información sobre este nuevo chip, pero ampliaremos la noticia si recibimos nuevos datos.


PS5 y Xbox Two: Ryzen y Navi

La idea de lanzar PCs consolizados basados en soluciones semipersonalizadas es muy interesante por el avance que representan en términos de integración y de reducción de espacio y de costes, pero también por todo lo que nos permite anticipar y confirmar sobre las consolas de próxima generación.

Los que nos leéis a diario tenéis una idea bastante clara de lo que esperamos de PS5 y Xbox Two, y el desarrollo de AMD Ruyi no hace más que confirmar que la firma de Sunnyvale tiene preparadas soluciones integradas muy potentes y eficientes que podrán potenciar sin problemas a ambas consolas.

Con el lanzamiento de PS4 y Xbox One el gigante de Redmond cometió el error de elegir una APU semipersonalizada inferior a la que montó Sony, algo que les ha acabado pasando factura y que no creemos que vayan a querer repetir con su consola de próxima generación. Esta idea es importante porque implica, en resumen, que ambas compañías podrían apostar por buscar un “empate técnico” a nivel de rendimiento en PS5 y Xbox Two y dejar que sean los juegos exclusivos los que resuelvan la próxima “guerra” en el sector de las consolas de videojuegos.

Podemos dar por hecho que ambas consolas utilizarán un procesador Ryzen y una GPU Navi, y que en líneas generales la potencia bruta de las nuevas consolas de Sony y Microsoft estará a la altura de un PC actual de gama alta. Sin embargo debemos tener en cuenta que contarán con kits específicos de desarrollo, y que gracias al “milagro” de la optimización podrían acabar ofreciendo unos resultados superiores.

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