Tras muchos meses de incertidumbre ya conocemos, por fin, todas las claves de los procesadores AMD Ryzen 3000, cuya presentación estaba marcada para el Computex. El año pasado tuvimos la oportunidad de asistir a un evento especial celebrado en San Francisco donde descubrimos los aspectos más importantes de Zen 2, arquitectura que ha servido de base para dar forma a esa nueva generación de CPUs, y podemos decir que al final se han cumplido todas nuestras previsiones.

Sabíamos que los Ryzen 3000 de AMD iban a dar un importante salto no solo a nivel de proceso de fabricación, sino también a nivel de arquitectura. Ambos cambios iban a permitir mejoras a nivel de eficiencia y de consumo energético, un aumento de la densidad de transistores y, como no, un incremento del rendimiento bruto, tanto monohilo como multihilo. También os dijimos en su momento que la arquitectura Zen 2 iba a doblar la cantidad de memoria caché L3 por unidad CCX, una información que al final también se ha confirmado.

Hasta la llegada de los procesadores Ryzen de primera generación, la conocida serie 1000, la distancia que había entre los procesadores AMD FX y los Intel en términos de rendimiento bruto era enorme. Sí, la compañía de Sunnyvale tenía en el mercado procesadores de ocho núcleos, los AMD FX serie 8000, pero su IPC era tan bajo que no llegaban a superar a los Core serie 2000 funcionando a la misma frecuencia de trabajo.

Los procesadores Core serie 2000 fueron lanzados en 2011, así que el retraso que llevaba AMD era enorme. Con esto en mente, y viendo los problemas que la compañía de Sunnyvale arrastraba también en su división gráfica, es fácil entender que las previsiones no fuesen buenas. Muchos creían que la firma que dirige Lisa Su no iba a poder remontar, y que acabaría siendo adquirida por algún gigante para poder seguir a flote.

La situación cambió por completo en 2017, un año que marcó un importante punto de inflexión en el sector de los procesadores basados en la arquitectura x86. El lanzamiento de los procesadores Ryzen serie 1000 confirmó algo inesperado, AMD volvía por la puerta grande y lograba posicionar prácticamente al mismo nivel que los procesadores Intel basados en la arquitectura Broadwell (Core 5000 y Core 6000 Extreme) en términos de IPC. Esto resultaba impresionante no solo porque representaba una clara recuperación, sino porque además los procesadores Ryzen contaban con configuraciones de hasta 8 núcleos y 16 hilos que tenían, en su momento, un precio muy asequible.

Por poco más de 300 euros era posible comprar un Ryzen 7 1700, un chip que con un poco de overclock podía competir con el Core i7 6900K, cuyo precio era de 799 euros. La diferencia es evidente y confirma una de las grandes claves que ha permitido a AMD conseguir ese regreso triunfante: el valor calidad-precio de la serie Ryzen.

Con el lanzamiento de los Ryzen serie 2000 se produjo una pequeña mejora en términos de soporte de memorias de alta velocidad, se redujeron las latencias a nivel de cachés y se hizo posible un aumento menor del IPC (alrededor del 3%) que llevó a estos procesadores a quedar al nivel de los procesadores Skylake, y sin renunciar a ese excelente valor precio-prestaciones que tanta fama les dio.

Ryzen 3000: AMD ha logrado superar a Intel

Los procesadores Ryzen 3000 utilizan una nueva arquitectura que supone, en resumen, una vuelta de tuerca al concepto MCM (módulo multi-chip) que vimos en las dos generaciones anteriores. En los Ryzen 1000 y Ryzen 2000 la unidad mínima del procesador la encontramos en lo que se conoce como bloque CCX, una pastilla de silicio que integra cuatro núcleos, 8 MB caché L3 y los elementos básicos (controladora de memoria y demás) para su correcto funcionamiento.

Para dar forma a procesadores de más de cuatro núcleos AMD utilizaba configuraciones de dos o más bloques CCX, que se comunicaban entre sí a través de un sistema llamado Infinity Fabric. Esto permite abaratar los costes de fabricación y simplificar el desarrollo de chips multinúcleo, pero tiene como desventaja principal el aumento de las latencias, una mayor dependencia de la velocidad de la RAM y una menor escalabilidad en términos de frecuencia de reloj.

Esto nos permite entender por qué era complicado superar los 4 GHz en los Ryzen de primera generación, y por qué los Ryzen de segunda generación tampoco lograron ir más allá de los 4,3 GHz sin sacrificar voltaje y estabilidad.

Con Zen 2, la arquitectura que utilizan los procesadores Ryzen 3000, AMD ha logrado superar en parte las carencias más importantes que presenta la arquitectura MCM. Se mantiene la idea de dividir procesadores con un alto conteo de núcleos en varias pastillas de silicio interconectadas, una idea que Intel utilizó hace años en los Core 2 Quad, pero con una aproximación muy distinta:

• Ahora la unidad mínima es el chiplet, una pastilla de silicio fabricada en 7 nm que integra dos unidades CCX con cuatro núcleos cada una (8 núcleos en total).
• Se dobla la cantidad de memoria caché L3 presente en cada unidad CCX, pasando de 8 MB a 16 MB.
• Los elementos I/O, incluida la controladora de memoria, se integran en una pastilla de silicio central, que está fabricada en proceso de 14 nm.
• El sistema de conexión Infinity Fabric ha recibido importantes mejoras para optimizar el trabajo de los diferentes chiplets, y también el soporte de memoria RAM de alta velocidad.

Esto quiere decir que ahora el mínimo a nivel de silicio no son cuatro núcleos sino ocho, aunque AMD puede desactivar núcleos (defectuosos o a propósito) para ofrecer configuraciones de seis núcleos y doce hilos, y llegar hasta los 16 núcleos y 32 hilos en los modelos superiores, dejando activos todos los núcleos de sus dos chiplets.

Para ilustrar mejor todo esto podemos comparar el Ryzen 7 2700X, actual tope de gama de AMD, con el Ryzen 7 3800X, su sucesor directo por conteo de núcleos y rango de precios:

Ryzen 7 2700X: 8 núcleos y 16 hilos a 3,7 GHz-4,3 GHz, modo normal y turbo, con 16 MB de caché L3. Su rendimiento bruto monohilo queda entre un 15% y un 20% por debajo del Core i9 9900K sin igualar frecuencias, es decir, en una comparativa directa.
Ryzen 7 3800X: mantiene los 8 núcleos y 16 hilos, pero funciona a 3,9 GHz-4,5 GHz, modo normal y turbo, y suma 32 MB de caché L3. Su rendimiento bruto monohilo logra superar por la mínima al Core i9 9900K sin igualar frecuencias.

Esto confirma que se ha producido un importante aumento del IPC en los Ryzen 3000, y que por fin, tras perder la corona frente a los Core 2 Duo, AMD ha logrado superar en rendimiento bruto a los procesadores Intel.

Procesadores HEDT en el mercado de consumo

Cuando llegaron los procesadores Ryzen 1000 vivimos una importante etapa de transición. Llevábamos varios años estancados en los cuatro núcleos dentro de la gama media y los cuatro núcleos y ocho hilos eran el estándar en la gama alta de consumo general.

Si queríamos acceder a procesadores de seis o más núcleos teníamos que buscar en la gama HEDT de Intel, cuyos precios eran demasiado altos para el consumidor medio. Por ejemplo, un procesador de seis núcleos y doce hilos costaba alrededor de 400 euros, cifra que, tras la llegada de los Ryzen 1000, nos permitía comprar un procesador de 8 núcleos y 16 hilos.

Fue un cambio muy grande, tanto que como dijimos podemos hablar de un antes y un después tras la llegada de dicha generación de procesadores. Con el anuncio de los Ryzen 3000 nos encontramos en una situación similar, ya que el Ryzen 9 3900X ha logrado superar al Core i9 9920X, un chip HEDT que hasta hace nada tenía un precio de casi 1.200 euros.

Ambos tienen 12 núcleos y 24 hilos, pero la solución de AMD costará unos 600 euros en Europa (tras aplicar cambio de divisa e impuestos) y reduce el TDP a 105 vatios (165 vatios la alternativa de Intel). Su precio y su consumo es inferior, pero el Ryzen 9 3900X supera claramente al Core i9 9920X. Es impresionante, ¿verdad? Pues espera, que todavía queda el plato fuerte, y es que el Ryzen 9 3950X, logra superar al Core i9 9980XE, un chip que es a día de hoy lo más potente que tiene Intel en el mercado de consumo general, y con un precio tres veces menor.

La conclusión que podemos sacar de todo esto es clara, la arquitectura Zen de AMD democratizó los procesadores de alto rendimiento y de alta capacidad multihilo. Zen+ representó una etapa de madurez que permitió asentar la arquitectura y demostró que el núcleo monolítico puede ser cosa del pasado, y Zen 2 ha confirmado que hay vida más allá de Intel, y en todos los sectores.

No importa si quieres jugar o trabajar con aplicaciones que requieren un alto grado de paralelización, los Ryzen 3000 tienen todo lo que necesita un procesador versátil y de primer nivel: alto rendimiento monohilo (IPC), alta eficiencia energética, gran capacidad multihilo y un precio muy atractivo.

Os recuerdo que, además, estos nuevos procesadores no necesitarán de una placa base con chipset X570 para funcionar, serán compatibles con las placas base AM4 equipadas con chipsets B350 y superiores, aunque requerirán una actualización de BIOS previa.

Ryzen 3000 ya no es el futuro, es el presente ¿pero que hay de Intel?

Es una excelente pregunta. Los procesadores Ryzen 3000 están llamados a convertirse en lo mejor dentro del mercado de consumo general, y ya no nos limitamos a valorarlos desde una perspectiva precio-rendimiento. Seguirán ofreciendo un gran valor en ese sentido, pero además serán lo más potente y eficiente del mercado.

Intel no tiene, de momento, nada con lo que responder a esta nueva generación, lo que significa que para contrarrestar el lanzamiento de los Ryzen 3000 su única alternativa a corto plazo es bajar precios. Como ya hemos dicho en ocasiones anteriores la competencia es buena para todos, y este es otro ejemplo más.

Si prefieres comprar un procesador Intel tendrás la oportunidad de adquirirlos a un precio menor, y también podrás optar por los nuevos Ryzen 3000 de AMD que, como vimos en este artículo, llegarán con un precio de partida de 199 dólares en sus versiones de 6 núcleos y 12 hilos, y 499 dólares en la versión tope de gama con 12 núcleos y 24 hilos.

A efectos comparativos, y vistos los datos que ha ofrecido AMD, el Ryzen 5 3600 debería poder superar sin problemas al Core i7 8700 de Intel, un procesador que cuesta más de 300 euros.

Se espera que Intel responda entre finales de 2019 y principios de 2020 con los procesadores Comet Lake, una revisión del proceso de 14 nm++ que llegará hasta los 10 núcleos y 20 hilos, al menos según las últimas informaciones que hemos visto. Dicha serie será una generación de transición, ya que el verdadero salto lo veremos con Sunny Cove, una gama de procesadores que utilizará el proceso de fabricación de 10 nm y que será la auténtica respuesta a los Ryzen 3000.

Por ahora, de Ryzen 3000, nos quedan las evaluaciones extensivas e intensivas por terceros.


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