Muchos usuarios todavía dudan sobre qué HDD o SSD comprar, principalmente porque sus conocimientos no son muy elevados y además la cantidad de modelos y especificaciones es abrumadora. Puede darse el caso de no saber si el modelo y tipo elegido cumplen con lo que se espera. Por ello, hoy vamos a intentar orientar a los usuarios más perdidos con 5 cosas que debemos saber antes de comprar un disco duro.

Comprar un disco duro actualmente no es para usuarios inexpertos

Tampoco hay que ser ingeniero, ni mucho menos, sobre todo teniendo artículos como este que pueden orientarnos en la compra, pero si es cierto que actualmente no es como hace 5 o 10 años, donde se tenía que elegir entre IDE o SATA y entre 2.5 pulgadas y 3.5 pulgadas.

Hoy hay una serie de factores añadidos que tienen que tenerse en cuenta para acertar en cada compra, y aunque son básicos y algunos lógicos, podemos pasarlos desapercibidos en muchos momentos por un simple impulso de compra. Los factores que tendremos en cuenta serán: tipo de disco duro, interfaz, factor de forma, precio y durabilidad.

Descartamos la capacidad de almacenamiento de entrada, ya que se entiende que cada uno sabe cuánto espacio necesita para tener sus archivos y cuanto pesan de media estos. Siendo algo personal no entraremos a explicarlo, ya que no es lo mismo un usuario que almacena películas en Blu Ray que otro que solo quiere usar el PC para ofimática o juegos.

Dicho esto, ¡comencemos!

Tipo de disco duro

Lo primero que necesitamos saber es qué tipo de disco duro necesitamos. Con esto nos referimos en concreto a la elección básica de Hard Disk Drive (HDD) o Solid State Drive (SSD), es decir, un disco duro tradicional de platos o un disco sólido basado en memoria NAND Flash. El primer tipo tendrá (por ahora) mayor capacidad que el segundo, pero será más lento (en velocidad pura y latencia/tiempo de acceso) y por poco menos fiable, mientras que en el caso de elegir SSD tendremos menos capacidad (por norma general) pero mayor velocidad/latencia/tiempo de acceso y un poco más de fiabilidad.

Estos apartados son rebatibles excepto el de la velocidad, ya que hay SSD de mucha capacidad sí, pero el precio se dispara hasta cotas poco factibles por norma general para usuarios comunes, por lo que hemos generalizado en este aspecto para luego matizarlo.

Interfaz

No entraremos a comparar o explicar o siquiera nombrar todos los tipos de interfaces que hay actualmente, simplemente nos ceñiremos a las interfaces más vendidas y utilizadas dentro del mundo del gaming y del overclock: SATA (AHCI) y NVMe.

SATA actualmente es una interfaz limitada por su versión (SATA 3 a 6 Gbps) y donde de momento no hay vistas a cambio. Esto quiere decir que la gran mayoría de SSD del mercado llegarán al límite de ésta (600/600 MB/s teóricos), por lo que mientras nuestro SSD elegido de más de 500 MB/s en lectura o escritura podríamos decir que está usando el 100% de la interfaz y bus.

En este punto descartamos los HDD, ya que, quitando algunos modelos para servidores o híbridos, la mayoría está en torno a los 200 MB/s, cifras igualmente impensables hace años y que serán más que suficientes para cualquier usuario medio, pero muy lejos de los SSD.

La interfaz NVMe está destinada en exclusiva a SSD por simple espacio físico. Son SSD más compactos, alargados y con una mayor velocidad, principalmente porque están conectadas a través del bus PCIe a una velocidad que variará en cada placa base, pero que por norma debería ser Gen 3 X4 o ya en las nuevas placas Gen 4 X2 o X4, dependiendo del modelo escogido.

Las velocidades máximas teóricas se sitúan en 3938 MB/s (984 por carril para la Gen 3, el doble para Gen 4), por lo que hablamos de más de 6 veces el rendimiento de SATA. Esta interfaz está internamente e irremediablemente vinculada con el factor de forma M.2 que ahora vamos a conocer.

Como detalle final, existen SSD con interfaz PCIe NVMe, pero estos solo son recomendados si no tenemos interfaz M.2, ya que ocupan una ranura PCIe de la placa base.

Factor de forma

Este punto puede ser algo controvertido, pero al mismo tiempo será más corto y breve. Solo tenemos, de forma común y sin entrar en otros adyacentes, tres tipos de factores de forma actualmente: 2.5 pulgadas, 3.5 pulgadas y M.2.

El primer formato (2.5 pulgadas) es el segundo más pequeño de los tres. Es el típico formato de disco duro de portátil o SSD común, de 69 mm de largo y entre 7 y 8 mm de grosor común y 100 mm de largo, donde actualmente lo más normal es encontrarlos con interfaz SATA. Existen los SSD de 2,5 pulgadas y NVMe pero estos son realmente raros de encontrar.

El formato de 3.5 pulgadas es el típico de los discos duros tradicionales, donde encontraremos unas medidas típicas de 101 x 25,4 x 146 mm. Actualmente solo se usan en HDD y con interfaz SATA.

Por último, tenemos el factor de forma más avanzado: M.2. Este permite diferentes longitudes y anchos, así como varias interfaces, siendo posible encontrar SSD compatibles con AHCI (SATA) o NVMe o incluso módulos WiFi.

En cuanto al tamaño, la nomenclatura del SSD nos dará mucha información del mismo, ya que esta se divide en dos conjuntos de números, siendo los dos primeros su ancho y los dos últimos el largo, ambos expresados en mm. Por ello tendremos hasta 4 anchos y ocho largos diferentes:

Ancho: 12, 16, 22 y 30 mm
Largo: 16, 26, 30, 38, 42, 6o, 80 y 110 mm

La combinación de ellos nos dará la nomenclatura del SSD, siendo la más común 2280 y en segundo lugar 2260. Hay que tener en cuenta este detalle porque no todas las placas base admiten todos los tamaños.

Precio

Este es un punto tan crítico como comprometido a las directrices actuales del mercado en el momento de leer este artículo. El problema es la volatilidad del precio de las NAND Flash, ya que no son algo exclusivo (ni mucho menos) de los SSD. Por lo tanto, es un tema peliagudo a tratar dependiendo de cuando decidamos comprar, ya que el GB por céntimo será distinto prácticamente cada semana, por lo que dentro de seis meses puede tener un precio distinto, más barato o más caro, solo podemos tener en cuenta el precio actual cuando vayamos a comprar.

Por ejemplo, en el momento de redactar este artículo estamos viviendo una época de descenso de precios, por lo que encontramos unos precios más ajustados entre los HDD y SSD a misma capacidad, donde de seguir la tendencia actual dentro de poco nadie se planteará comprar HDD.

Hace poco más de un año el panorama era justamente el contrario: los SSD valían casi el doble de lo que cuestan ahora y el ratio de GB por céntimo era mucho más alto, por lo que si necesitábamos capacidad teníamos que optar por HDD sí o sí si no queríamos dejarnos un buen pico del sueldo en SSD a misma capacidad. Además, el paso de NAND Flash TLC a QLC supone un supuesto abaratamiento de las capacidades más demandadas, ya que deberíamos empezar a ver SSD de 2 TB a precios más bajos y en breve 4 y 8 TB a precios más o menos asequibles.

Durabilidad

Actualmente no es un parámetro que tengamos que mirar como usuarios normales, a no ser que seamos de los que mueven Terabytes diarios de información. En este caso, en HDD tendremos varias medidas, todas dadas por el fabricante en concreto para cada modelo, donde podremos conocer los años de vida útil (entre 5 y 7 años, se entiende que funcionando 24/7/365), o en cambio las horas que se prevé que dure o últimamente también se están dando los TBW (Terabytes Written).

En el caso de los SSD, lo más normal es que veamos este parámetro en TBW, ya que las células de memoria como bien sabemos se van degradando con el uso y no con el tiempo.

Indistintamente del caso, para un usuario medio, gamer o profesional común, nuestro HDD o SSD durará tanto tiempo que seguramente lo cambiemos por nuevas versiones o formatos, o simplemente fallará por otros problemas derivados, pero a día de hoy es extremadamente raro que la sustitución de alguno de ellos se deba a su durabilidad por desgaste o tiempo.

Solo ciertos centros de datos llegan a estos términos, así que no es un parámetro demasiado importante a día de hoy con la tecnología actual.


4 commentarios

NINJASNIPER · 13 junio, 2019 a las 2:19 pm

En cuanto a la seleccion de dicos es un tema bastante amplio, pero se puede llegar a un resumen, en mi opionion personal:
—Hoy en dia si necesitan capacidad comprense un HDD
—Si necesitan que su maquina corra el sistema operativo a gran velocidad comprar un SSD
Dicho esto para seleccionar, comprar un disco para ambos casos hay que tener 3 factores importante que nunca fallan:
1- Su año de fabnricacion: Es recomendable que tanto los HDD como los SSD sean de fabricacion del año en curso o el año anterior, osea si estamos en el 2019, los discos recomendables son los de fecha de fabricacion los del 2018 y los del 2019, no otra fecha anterior a esas……
2-Su % de vida: Aunque poco probable pero aun asi sucede, es que te encuentres con discos nuevos con un % de vida por debajo de 100% , eso significa errores de escritura, cluster dañados, en fin, problema. Hay muchos programas para ver el % de vida y el tiempo de uso asi como las veces que se a encedido o apagado, un ejemplo de ello es el Hard Disk Sentinel, que lo pueden buscar en google..
3- Este punto es para los usuarios mas exigentes y se refiere a la gama de los discos que tienen cada fabricante y que los identifica por colores o nombre según para determinar su rendimiento optimo en un uso determinado, ejemplo> Las gomas lisas de pista de un auto de carrera para correr en pavimento no son para correr en pistas Rally…O sea hay discos que su rendimiento óptimo está en solo almacenar, otros en copiar grandes cantidades de información constantemente, otros para jugar por su velocidad de lectura, hay miles de caracteristicas a tener en cuenta, por eso lo mas indicado para los usuarios mas exigentes es visitar la pagina del fabricante con el número de modelo del disco que quiere comprar y ver en que parte está su optimo rendimiento..
Un saludo a todos espero poder aportar alguito de lo que he aprendido, muchas gracias!!

alex · 11 junio, 2019 a las 9:56 am

gente esta muy bueno este sitio , lo que a mi entender que mientras mas capacidades lleve el disco duro como 2 TB u mas dependiendo de la marca u fabricacion que sean salen mas malos porque son comerciales por lo proveedores en que lo fabrican ya que esto es comprar y botar desperdiciando tu bolsillo que hasta esos disco por gusto valen un ojo . Por ejemplo un disco de 80 gb hasta 160 siendo marca Seagate u hitachi salen en mejores calidades de vidas con los expuestos en el sitio respectos
a discos de marcas tales con capacidades de terabytes

Yolo · 10 junio, 2019 a las 9:42 am

Si se está lo suficientemente líquido, lo más común es comprarse un SSD 128GB para Sistema y un HDD de 1TB para Datos.

Maikel S A · 9 junio, 2019 a las 7:18 pm

Eso no se aplica en Cuba, aquí a un disco duro se le saca hasta la última gota, conozco discos con más de 15 años de explotación y ahí dándole candela y reparándolos una y otras ves hasta que ya por ley de la vida no dan mas

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