El mercado de segunda mano está lleno de tarjetas gráficas de NVIDIA y AMD que podemos considerar como viejas, una definición que hace unos años era bastante sencilla y que hoy, con la longevidad de las consolas «de nueva generación» se ha complicado enormemente.

No, la idea que tenemos de las tarjetas gráficas viejas ya no es la misma que a finales de los años noventa. En aquél momento todos los modelos que entraban en esa categoría eran incapaces de mover juegos de nueva hornada con un mínimo de fluidez, y hoy, sin embargo, hay muchas que a pesar de tener cuatro, cinco o hasta seis años encima siguen ofreciendo un rendimiento bastante bueno.

En este artículo os invito a descubrir cinco tarjetas gráficas que, por el tiempo que ha transcurrido desde su lanzamiento, pueden ser consideradas como viejas, pero que todavía pueden mover cualquier juego actual en condiciones aceptables, y que tienen, además, un precio muy económico.

Mi objetivo es simple, ofreceros una selección de tarjetas gráficas de segunda mano que todavía son una buena compra, sobre todo si tenemos un presupuesto muy reducido, y queremos dar una segunda vida a un PC «viejo». Eso sí, tened en cuenta que para que puedan desplegar todo su potencial vuestro equipo deberá cumplir una serie de condiciones básicas:

• Una CPU tipo Core i5 2400-FX 6300.
• 8 GB de RAM.
• Una fuente de alimentación que cumpla los requisitos de vatios y amperios.

Tarjetas gráficas viejas: cosas a tener en cuenta

Comprar una tarjeta gráfica de segunda mano es una excelente manera de ampliar un PC gastando poco dinero, esto es algo que todos tenemos claro. Al comprar una tarjeta gráfica que tiene muchos años a cuestas estamos haciendo una compra «arriesgada», ya que es un componente que habrá recibido mucho uso y que puede haber entrado, total o parcialmente, en su fase de fin de ciclo de vida por el desgaste asociado al uso y al calor.

Sin embargo, también es una jugada que puede salirnos muy bien. Una tarjeta gráfica puede ser utilizada durante años y seguir funcionando sin problemas, siempre que haya estado trabajando en un margen de temperaturas adecuado y no haya experimentado problemas de alimentación. Lo ideal, antes de comprar, es probar la tarjeta y someterla a una ronda de pruebas básicas midiendo las temperaturas, ya que nos permitirá valorar el estado de la tarjeta y decidir si merece la pena o no.

Las tarjetas gráficas viejas suelen tener un precio de venta muy bajo, pero pueden marcar la diferencia entre mover un juego triple A en condiciones óptimas o ejecutarlo como un pase de diapositivas. No exagero, imagina, por ejemplo, un PC que ejecuta los juegos sobre una Intel HD 3000, insufrible, ¿verdad? Pues montarle una simple Radeon R9 270 marcaría un salto enorme y le daría una segunda vida por apenas 40-45 euros.

El cambio que obtendríamos con esa R9 270 (básicamente una HD 7870 optimizada) sería enorme, ya que puede mover juegos actuales en resoluciones 1080p con calidades medias o altas sin ningún problema, y conseguir un buen margen de tiempo para seguir ahorrando hasta que podamos afrontar una renovación completa de nuestro PC.

Comprar una tarjeta gráfica con tantos años también tiene aspectos negativos que, sin embargo, son perfectamente comprensibles:

• Consumo y temperaturas elevadas: estas tarjetas gráficas utilizan procesos de fabricación y arquitecturas menos eficientes en relación rendimiento por vatio consumido, lo que hace que resulten más «calentorras y tragonas» que sus equivalentes actuales.

• Nula optimización con cada nuevo driver: ya han sido totalmente exprimidas, así que el lanzamiento de nuevos drivers es una simple cuestión de soporte básico a nivel de seguridad y de corrección de errores que no trae mejoras de rendimiento. Sin embargo algunas a lo largo del tiempo fueron mejorando y aún hoy entregan buen rendimiento.

• Pobre rendimiento con APIs avanzadas: algunas tarjetas gráficas viejas, como la serie 600 y 700 de NVIDIA, no ofrecen un buen rendimiento al trabajar con APIs avanzadas como DirectX 12 y Vulkan, pero se llevan de maravilla con DirectX 11, una API que se mantiene como la más utilizada a día de hoy. Aquí las AMD sacan algo de ventaja, al entenderse mejor con las APIs más modernas.

Cinco gráficas “obsoletas” que son una buena compra

Ahora que tenemos una base clara podemos entrar directamente a ver los modelos que, hoy por hoy, ofrecen un buen valor calidad-precio y que se mantienen como una buena opción para ampliar un PC viejo, o para montar un equipo por poco dinero.

Para que el listado sea fácil de consulta y os resulte de la mayor utilidad posible vamos a ordenar las tarjetas gráficas escogidas de menor a mayor precio. Obvia decir que no es una lista extensiva sino selectiva, es decir, no buscamos aglutinar todas las tarjetas gráficas viejas que vale la pena tener en cuenta, sino delimitar el cerco a las cinco que mejor valor ofrecen actualmente.

Sin más preámbulos empezamos, recordad que podéis dejar cualquier duda en los comentarios.

GeForce GTX 750 Ti

Es una excelente opción para equipos que tengan una fuente de alimentación de poca potencia y un espacio limitado, ya que tiene un TDP de apenas 60 vatios y no requiere conector de alimentación adicional.

Su rendimiento es todavía lo bastante bueno como para mover juegos actuales en resoluciones 1080p con calidades medias, aunque depende mucho de la optimización y de las exigencias de cada título. En algunos casos puede que tengamos que reducir la calidad a niveles bajos, y en otros puede que lleguemos a ultra sin problema.

• Núcleo gráfico GM107 en 28 nm.
• 640 shaders a 1.020 MHz-1.080 MHz.
• 40 unidades de texturizado.
• 16 unidades de rasterizado.
• Bus de memoria de 128 bits.
• 2 GB de GDDR5 a 5,4 GHz.
• TDP de 60 vatios. No requiere conector de 6 pines, requiere fuente de 350 vatios con 18A.
• Precio: 35 euros de media.

Radeon R9 270

Una de las tarjetas gráficas «obsoletas» que mejor valor precio-rendimiento ofrecen. Con ella podremos jugar a casi cualquier título actual en resolución 1080p y calidades medias-altas manteniendo un buen nivel de fluidez. Obviamente hay algunas excepciones, motivadas principalmente por la pobre optimización de ciertos juegos, pero por suerte no es «la norma».

Esta tarjeta gráfica utiliza una revisión de la arquitectura presente en la GPU de PS4 original, de hecho es más potente que aquella, ya que tiene más shaders y funciona a mayor frecuencia.

• Núcleo gráfico Curacao en 28 nm.
• 1280 shaders a 900 MHz-925 MHz.
• 80 unidades de texturizado.
• 32 unidades de rasterizado.
• Bus de memoria de 256 bits.
• 2 GB de GDDR5 a 5,6 GHz.
• TDP de 150 vatios. Requiere dos conectores de alimentación de 6 pines, fuente de 500 vatios y 24A.
• Precio: 45 euros de media.

GeForce GTX 670

Aunque está basada en la arquitectura Kepler (no se lleva bien con Vulkan y DirectX 12) se mantiene como una opción bastante sólida para jugar en 1080p con calidades medias-altas sin renunciar a una buena tasa de fotogramas por segundo. Como en el caso anterior hay excepciones por cuestiones de optimización, pero también tenemos excepciones a la inversa, es decir, juegos en los que podemos subir la calidad gráfica a lo más alto.

En general su rendimiento queda más o menos al nivel de la GTX 1050, aunque ésta es más eficiente y funciona mejor con DirectX 12 y Vulkan.

• Núcleo gráfico GK104 en 28 nm.
• 1344 shaders a 915 MHz-980 MHz.
• 112 unidades de texturizado.
• 32 unidades de rasterizado.
• Bus de memoria de 256 bits.
• 2 GB de GDDR5 a 6 GHz.
• TDP de 170 vatios. Requiere dos conectores de alimentación de 6 pines, fuente de 500 vatios y 24A.
• Precio: 50-55 euros de media.

Radeon R9 280

Es una versión revisada de la veterana Radeon HD 7950 que compitió, en su momento, con la GTX 960 de NVIDIA. Ha envejecido mejor que aquella, como la mayoría de las AMD, y ofrece un rendimiento más que suficiente para jugar en 1080p y calidades altas sin tener que preocuparnos por la fluidez.

Si la comparamos con tarjetas gráficas actuales su equivalencia más cercana queda entre la GTX 1050 y la GTX 1050 Ti, aunque más cerca de esta última.

• Núcleo gráfico Tahiti PRO en 28 nm.
• 1792 shaders a 850 MHz-933 MHz.
• 112 unidades de texturizado.
• 32 unidades de rasterizado.
• Bus de memoria de 384 bits.
• 3 GB de GDDR5 a 6 GHz.
• TDP de 200 vatios. Requiere dos conectores de alimentación, uno de 6 pines y otro de 8 pines, y una fuente de 500 vatios y 25A.
• Precio: 60-65 euros de media.

Radeon R9 290

Una tarjeta gráfica muy potente a pesar de que pronto cumplirá seis años. Tiene un consumo elevado, pero ofrece un rendimiento muy bueno para lo que cuesta. Con ella podrás jugar a casi cualquier cosa actual en 1080p con calidades máximas o muy altas, según la fluidez que quieras conseguir.

Su rendimiento bruto equivale más o menos al de las GTX 970-RX 470 y ofrece un buen desempeño con DirectX 12 y Vulkan.

• Núcleo gráfico Hawaii Pro en 28 nm.
• 2560 shaders a 947 MHz.
• 160 unidades de texturizado.
• 64 unidades de rasterizado.
• Bus de memoria de 512 bits.
• 4 GB de GDDR5 a 4.8 GHz.
• TDP de 230 vatios. Requiere dos conectores de alimentación, uno de 6 pines y otro de 8 pines, y una fuente de 550 vatios y 30A.
• Precio: 75-80 euros de media.

Fuente: MuyComputer.com

Para información comparativa y valoración de precios en nuestro país ver:

Análisis de Rendimiento/Coste de Tarjetas Gráficas vendidas en Cuba. Agosto 2019.

Ahí aparecen algunas de estas tarjetas (o muy cercanas a ellas), verán como en la relación rendimiento/precio están muy arriba.

También pueden ver este otro artículo:

44 tarjetas gráficas de 3 generaciones pasadas y su rendimiento en 3 juegos de última generación.


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