La inversión de un PC de gama alta hoy en día es prácticamente un lujo que la mayoría de gente no se puede permitir, por ello lo más común es optar a la gama media buscando el mayor tiempo de utilización por el menor costo. Si optamos a comprar un PC hoy ¿cuánto tiempo podrían resistir los componentes fabricados en 2019 sin ser utilizados? ¿Qué le afecta más a un ordenador hoy en día?

Dos factores influyen a la hora de medir la durabilidad

La calidad de los componentes actuales por norma ha subido mucho, propiciada en parte por la competencia entre las marcas y porque los procesos de fabricación cada vez están más robotizados y eso ayuda a eliminar fallos en la cadena. Por supuesto, el avance de la tecnología también ha logrado mejorar cada pequeña parte de un componente, lo cual en su conjunto permite extender su vida útil.

Cada uno de los componentes tiene una vida útil distinta, pero a todos ellos les afectan dos factores por igual: la temperatura y la humedad. Aunque hay otros factores menores como la radiación o las atmósferas de presión, dejaremos de lado estos dos factores que son poco habituales de causar problemas.

En cambio, la temperatura y la humedad si son mucho más corrientes y degradan la vida de cualquier parte de un PC. Entrados aquí, ahora tenemos que hablar de tiempo ¿a todos los componentes les afecta el tiempo de la misma manera? Evidentemente no, el silicio de las CPUs y GPUs es altamente resistente a la temperatura, pero no así a la humedad o incluso a la radiación.

El componente más común a ser, sino el primero, de los primeros en caer por el paso del tiempo son los condensadores, sobre todo si estos son electrolíticos, los cuales en apenas 10 años (siendo de calidad) habrán pasado a mejor vida. El segundo componente que caería serían las pilas de las placas base (baterías en los portátiles), donde en algunos modelos de menor calidad terminarán por decir basta a los pocos años de estar paradas, incluso antes que los condensadores.

El resto de componentes se degradará más lentamente

Los siguientes en llegar al vertedero serán las unidades ópticas y componentes térmicos, los cuales dependiendo de la composición serán más o menos resistentes. En cualquier caso, se quebrarán o perderán propiedades haciéndolos inservibles y con ello perjudicando al resto.

Sistemas de refrigeración por aire con heatpipes y por agua como AIO o RL custom serán los próximos, los primeros por agrietamiento, fisuras u oxidación de los metales y gases, mientras que los segundos perderán líquido o tendrán fugas por el desgaste del material.

La lista se va acortando, y es que ahora tenemos que hablar de los SSD, los cuales necesitan un mínimo de batería para guardar la información y mantener las celdas en estado óptimo. Aunque existen SSD con 10 años de garantía, estos se suponen en pleno funcionamiento, en un uso común, no en un estado de desuso prolongado.

Las memorias RAM estarían muy en disputa con los SSD, pero podrían ser algo más duraderas por su proceso litográfico y la no necesidad de corriente para mantener sus celdas.

Por último, es más que probable que las fuentes de alimentación fueran las siguientes, muy en disputa con tarjetas gráficas y placas base, donde el polvo y el óxido en resistencias deberían comenzar a hacer mella a partir de los 15 años de estar parados.

Los más resistentes sin duda serían los HDD y las CPU, los primeros por ir totalmente sellados y no depender de ningún tipo de energía (pero necesitan de un re-spin cada cierto tiempo), y los segundos por ser el componente más duro de un PC, donde los pines o contactos están bañados en oro y con ello protegidos contra la corrosión o el óxido, sus núcleos están protegidos por los IHS y su PCB tiene sendas capas de protección que los hacen muy duraderos.

Las cifras rondarían entre los 20 y 50 años en los casos más extremos, sobre todo los que mayor proceso litográfico porten.


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