El mundo de los procesadores es fascinante. Su evolución en el mundo de la informática nos ha llevado a vivir diferentes etapas que se han saldado con avances muy importantes. Podríamos poner muchos ejemplos: la superación de la barrera de los 10 MHz, la llegada del primer procesador a 1 GHz, el debut del primer procesador de 64 bits para consumo general (Athlon 64), o el lanzamiento del primer procesador con dos núcleos, pero sin duda uno de los logros recientes más importantes ha sido la democratización de los procesadores de más de seis núcleos.

Sí, ya teníamos procesadores de más de ocho núcleos con la generación FX Bulldozer de AMD, es cierto, pero partían de una estructura de recursos compartidos que los colocaba en una posición claramente inferior a lo que podemos esperar de un chip con ocho núcleos «reales». Ya hemos hablado de ello en varios artículos, dicha generación se centraba en un modelo de dos núcleos de enteros compartiendo una FPU, lo que hacía que su rendimiento real quedara muy por debajo de una CPU con ocho núcleos completos.

¿Tenéis dudas? Pues no deberíais, un FX 8350 de ocho núcleos y cuatro módulos rinde casi como un Core i7 2600K de cuatro núcleos y ocho hilos en la prueba multihilo de Cinebench R15 (636 y 614, respectivamente). Las diferencias entre ambos son pequeñas, incluso a pesar de que el primero tiene cuatro núcleos más de enteros.

Con la llegada de los procesadores Ryzen de primera generación se rompió, por fin, el dominio de las configuraciones de cuatro núcleos y ocho hilos en el mercado de consumo general. En 2017 el precio de un procesador de 6 núcleos y 12 hilos como el Core i7 6800K rondaba los 400 euros, un chip de 8 núcleos y 16 hilos como el Core i7 6900K era de unos 1000 euros, y un procesador de 10 núcleos y 20 hilos, como el Core i7 6950X, era de 1700 euros.

Son cifras enormes que nos permiten entender por qué decimos que las configuraciones de más de cuatro núcleos y ocho hilos eran inalcanzables para la mayoría de los usuarios. Hoy, dos años y medio después, podemos encontrar procesadores de 6 núcleos y 12 hilos por unos 130 euros (Ryzen 5 1600), tenemos alternativas de 8 núcleos y 16 hilos por 170 euros (Ryzen 7 1700) y podemos comprar procesadores de 12 núcleos y 24 hilos por menos de 550 euros (Ryzen 9 3900X).

Puede que alguno me diga que hemos tenido que esperar tres años para que esto sea posible, pero lo cierto es que desde que llegaron los primeros Ryzen los precios empezaron a bajar de forma considerable, y en 2018 ya podíamos comprar procesadores de 6 núcleos-12 hilos y de 8 núcleos-16 hilos a precios muy económicos. Al mismo tiempo os recuerdo que desde 2007 hasta 2017 el mercado de consumo general ha estado anclado en los cuatro núcleos.

Procesadores y núcleos: ¿cuántos necesito?

Es curioso, hemos pasado de vivir una auténtica «carrera de los MHz» a sumergirnos de lleno en una «carrera de los núcleos». La velocidad de trabajo de los procesadores ha quedado en un segundo plano, y los grandes del sector se han centrado en aumentar el número de núcleos. Incluso Intel, que había lanzado siete generaciones Core limitadas a cuatro núcleos y ocho hilos, decidió dar el salto a los seis núcleos y doce hilos con los Core 8000, y posteriormente subió el listón a ocho núcleos y dieciséis hilos con los Core 9000.

AMD ha hecho lo propio con los Ryzen 3000, una generación que ha doblado el número máximo de núcleos frente a la anterior (el Ryzen 9 3950X tendrá 16 núcleos y 32 hilos).

No hay duda de que esto es positivo para el usuario, ya que puede acceder a una mayor variedad de procesadores de alto rendimiento con un elevado conteo de núcleos, y a precios más bajos, pero al mismo tiempo genera confusión, sobre todo si no es realmente consciente de cuántos núcleos necesita.

Antes de entrar a responder a esta pregunta debemos tener en cuenta qué uso vamos a dar al equipo, ya que de ello dependerá la cantidad de núcleos e hilos que necesitaremos. Por ello, vamos a dividir esta guía en diferentes niveles que te ayudarán a tener claro qué procesador se ajusta mejor a ti.

Ofimática, multimedia y juegos no demasiado exigentes

En estos casos nos basta con un procesador de dos núcleos, pero os recomiendo optar por uno que sea capaz de manejar cuatro hilos, ya que ofrecerá un mayor rendimiento en general y tendrá una vida útil mucho mayor.

Hay muchas opciones en el mercado a día de hoy dentro de esta categoría, pero la que mejor valor ofrece en relación precio-rendimiento es la APU AMD Athlon 200GE, equipada con dos núcleos y cuatro hilos, cuenta con una GPU integrada Radeon Vega 3 y ofrece un excelente rendimiento para lo que cuesta. Disponible por 45.99 euros.

También podemos encontrar en el mercado otras opciones como los Pentium G4560 y Pentium G5400 de Intel, pero tienen un precio superior, ya que rondan los 65 euros. Por esa cifra podríamos comprar directamente un procesador de cuatro núcleos como el Ryzen 3 1200, que cuesta 57.45 euros, aunque debemos tener en cuenta que viene sin gráfica integrada.

Juegos actuales con un presupuesto limitado

Si vamos a montar un PC para jugar pero tenemos un presupuesto muy ajustado debemos tener claro que el mínimo está en un procesador de cuatro núcleos. Si bajamos de ahí podemos ver pérdidas de rendimiento muy grandes, de hecho muchos juegos ya no funcionan de forma totalmente estable en procesadores con dos núcleos y cuatro hilos.

El nivel básico estaría, por tanto, en un Ryzen 3 1200 o equivalente (Core i5 serie 4000 o superior, por ejemplo). Este procesador tiene un precio muy bueno ahora mismo y puede servirnos para montar un equipo con el que aguantar hasta que se produzca la llegada de las consolas de próxima generación, PS5 y Xbox Scarlett.

Con todo, debemos tener claro que muchos juegos actuales escalan en procesadores de cuatro núcleos y ocho hilos, y solo desarrollan todo su potencial con procesadores que tengan seis núcleos físicos. La diferencia puede llegar a ser muy marcada en algunos casos (Battlefield V y Assassin´s Creed Odyssey son dos buenos ejemplos), así que es buena idea invertir un poco más y apostar por el Ryzen 5 2600, que cuesta 139.50 euros, o por el Core i5 9400F si preferís Intel, que cuesta 159.99 euros.

El Core i5 9400F tiene mayor IPC pero está limitado a seis núcleos y seis hilos, mientras que el Ryzen 5 2600 tiene seis núcleos y doce hilos, lo que significa que debería aguantar mejor la transición que marcará la nueva generación. Este último soporta, además, overclock, así que podemos sacarle un extra de rendimiento sin coste.

Juegos actuales con un presupuesto medio

En este nivel nos movemos la mayoría de los usuarios. Tenemos una gran cantidad de opciones, pero la base de la que debemos partir no ha cambiado en absoluto: el nivel óptimo se produce a partir de los seis núcleos, así que no debemos buscar nada que quede por debajo.

A partir de un Ryzen 5 2600 o un Core i5 9400F ya llegamos en ese nivel, pero tenemos otras opciones interesantes que vale la pena tener en cuenta si podemos invertir más dinero y optar por un procesador superior que nos ofrezca no solo mayor rendimiento, sino también una mayor vida útil.

Hoy por hoy si buscamos un alto rendimiento y una larga vida útil nuestra mejor opción es el Ryzen 7 2700, un chip que podemos comprar por 198.71 euros. Sé lo que estáis pensando, ¿por qué no el Ryzen 5 3600? Pues porque el primero es más barato y tiene 8 núcleos y 16 hilos, lo que nos asegura una transición totalmente óptima y una buena experiencia de uso durante todo el ciclo de vida de las consolas de nueva generación.

La situación que vivimos con PS4 y Xbox One lo ilustra a la perfección. Cuando llegaron ambas consolas hubo una transición total a los cuatro núcleos, y en su recta final hemos visto como los procesadores de cuatro núcleos y ocho hilos marcan una diferencia clara, y los de seis núcleos se han convertido en el nivel «óptimo». Obvia decir que cuanto lleguen PS5 y Xbox Scarlett habrá un nuevo salto a nivel de requisitos que probablemente acabe fijando el nuevo mínimo en seis núcleos y doce hilos, y el nuevo nivel «óptimo» en ocho núcleos físicos.

Intel tiene, como alternativa, el Core i7 9700F, un chip que ofrece un mayor IPC, pero no tiene HyperThreading y por tanto está limitado a ocho núcleos y ocho hilos. Su precio es mucho mayor, ya que cuesta 359.90 euros. El Ryzen 7 2700 es, en relación precio-rendimiento, la mejor opción.

Juegos actuales con un presupuesto alto

Comprar lo más caro no siempre equivale a hacer la mejor compra. Al hablar de procesadores llegamos a un punto en el que la relación rendimiento por euro invertido se reduce de una manera tan marcada que algunos modelos acaban siendo «una mala compra».

Aunque tengamos un presupuesto muy elevado no tiene sentido ahora mismo invertir más de 400 euros en un procesador para montar un PC dedicado a juegos, ya que no notaremos una mejora de rendimiento lo bastante como para justificar el gasto realizado, y tampoco nos compensará en lo que a vida útil se refiere.

En este nivel lo ideal es buscar un procesador de 8 núcleos y 16 hilos con un IPC muy elevado, y el ganador indiscutible en relación precio-rendimiento es el Ryzen 7 3700X. Su rendimiento bruto queda un pelín por debajo del Core i9 9900K, debido a que sus frecuencias de trabajo son inferiores, pero cuesta 361.90 euros y el modelo de Intel tiene un precio de 489 euros.

AMD tiene en el mercado una opción superior, el Ryzen 9 3900X, que suma 12 núcleos y 24 hilos. Es un procesador muy potente con un precio muy interesante, pero si solo vais a utilizar el PC para jugar no merece la pena comprarlo, ya que no aprovecharéis todo su potencial, ni siquiera cuando se produzca el lanzamiento de las consolas de nueva generación.

Notas finales: el equilibrio es fundamental

Ya lo hemos dicho en otras ocasiones, y es uno de los principios que hemos seguido a lo largo de todo este artículo. Montar una tarjeta gráfica de gama alta con un procesador de cuatro núcleos supone un desequilibrio que notaremos en muchos juegos actuales.

Por ejemplo, Battlefield V mejora a nivel de rendimiento entre un 20% y un 30% al pasar de un procesador de cuatro núcleos a uno de seis núcleos, y la diferencia es aún mayor con un procesador de ocho núcleos. Como anticipamos Assassin´s Creed Odyssey es otro juego que se beneficia de un mayor número de núcleos e hilos, tanto que la diferencia de utilizar un chip de cuatro núcleos a uno de ocho núcleos puede llegar a ser de hasta un 40%.

World War Z y Shadow of the Tomb Raider siguen la misma tendencia y solo muestran un rendimiento totalmente óptimo a partir de los seis núcleos. Esto no significa que no funcionen en un procesador de cuatro núcleos, con ello queremos decir que son juegos que escalan en configuraciones de seis núcleos o más, que ofrecen una tasa de FPS mucho mayor y que consiguen, además, mínimos mucho más estables.

Haciendo un resumen simplista podríamos decir que a día de hoy un PC para juegos que busque ofrecer un buen equilibrio debería partir, en función del presupuesto, de las siguientes bases:

Bajo presupuesto: procesador de cuatro núcleos, tarjeta gráfica Radeon RX 570 y 8 GB de RAM.
Presupuesto medio: procesador de ocho núcleos y dieciséis hilos, tarjeta gráfica RX 5700-RTX 2060 y 16 GB de RAM.
Presupuesto alto: procesador de ocho núcleos y dieciséis hilos, tarjeta gráfica RTX 2080-Radeon VII y 16 GB de RAM.

Tened en cuenta que los tres puntos que os hemos dejado justo arriba son guiones básicos que tienen como objetivo serviros de referencia, ya que hay muchas alternativas intermedias que pueden acabar siendo buena opción en función de las variaciones del mercado y de las fluctuaciones de precio de cada componente, algo que, como sabemos, se ha convertido en una constante.

¿Todavía tienes dudas? Pues no te preocupes, puedes dejarnos cualquier pregunta en los comentarios y te ayudaremos a resolverla.

Fuente: MuyComputer


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