Tres mejoras importantes que ofrecerá PS5

El lanzamiento de PS5 está cada vez más cerca. Gracias a las numerosas filtraciones que se han ido produciendo tenemos claras las especificaciones de la nueva consola de Sony, y también la franja de precios en la que debería moverse para iniciar su andadura con buen pie, pero hay tres cosas importantes que no están recibiendo la atención que merecen.

Sabemos que PS5 contará con una CPU Ryzen de última generación, y también que tendrá una mayor cantidad de memoria unificada y un SSD para acelerar los tiempos de carga. La GPU será una Radeon de AMD basada en la arquitectura RDNA de segunda generación con trazado de rayos acelerado por hardware.

Haciendo una comparación directa con PS4 las diferencias a nivel de hardware son abrumadoras. Tenemos claro que PS5 será una consola capaz de mover juegos en 4K nativo y que podrá mantener 60 FPS sin problema, y que éstos cargarán mucho más rápido y podrán implementar trazado de rayos en un nivel «modesto», pero las posibilidades del hardware de esta nueva consola van mucho más allá, y en este artículo queremos compartir con vosotros esas tres mejoras importantes que han quedado relegadas a un segundo plano.

1.-PS5 ofrecerá texturas de mayor calidad

Las texturas son un elemento básico en cualquier juego, uno de sus pilares centrales. De ellas depende en gran medida la calidad gráfica que tendrá un título en concreto, ya que son, en esencia, la capa final que se aplica sobre modelos y escenarios para conseguir un acabado realista. Dicho de una forma más simple, son «la piel» de los polígonos.

Nuestros lectores más veteranos recordaran que en los juegos 3D más antiguos se utilizaban polígonos planos que carecían de técnicas de mapeado de texturas. La diferencia que marcó el uso de dichas técnicas fue enorme, y Virtua Fighter Remix fue uno de los primeros juegos en los que se dejó notar.

Su importancia ha ido a más con el paso de los años, y podemos verlo perfectamente ilustrado en la imagen adjunta, donde aparece una misma escena de Resident Evil 2 Remake con las texturas en calidad baja y otra con las texturas en calidad máxima. También acompañamos otra de Rise of the Tomb Raider donde se ve todavía más claro.

Al utilizar una calidad de texturas en calidad baja tenemos un acabado borroso y deslucido, mientras que con una configuración en calidad alta o muy alta el nivel de detalle y el realismo aumentan considerablemente. PS5 ofrecerá texturas de mayor calidad gracias a su mayor cantidad de memoria unificada que se utilizará como memoria gráfica.

2.-PS5 permitirá crear juegos más complejos

Esta consola representa mucho más que un simple salto a nivel de calidad gráfica. La utilización de una GPU Radeon RDNA permitirá mejorar la resolución y el apartado visual, pero también será posible crear juegos más complejos, con mundos más amplios y una IA superior gracias a tres grandes claves:

• Su nueva CPU basada en Zen 2, que ofrece un mayor IPC y tendrá unas frecuencias de trabajo más elevadas.
• El aumento de memoria unificada. Al disponer de más RAM será posible crear mundos más grandes y derribar las barreras de los «sandbox» actuales.
• El SSD ayudará a reducir la carga de trabajo que supone todo esto y evitará que los tiempos de carga se vean afectados.

La conclusión es clara, con PS5 no solo tendremos juegos más bonitos desde el punto de vista gráfico, también serán más realistas y tendrán una factura técnica superior en todos los sentidos.

Estas son, de hecho, dos de las grandes cuentas pendientes de la generación actual. Por ejemplo, The Division 2 ofrece un mundo muy amplio, sí, pero encontramos una concentración muy baja de personajes y la IA de los enemigos es, en la mayoría de los casos, terrible.

3.-Las animaciones serán mucho más realistas

Una consecuencia directa de las mejoras que traerá PS5 a nivel de CPU. De nuevo podemos recuperar el ejemplo de The Division 2, donde encontramos unas animaciones simplistas y que en más de una ocasión resultan artificiales y no terminan de encajar con la acción de cada momento.

Me resulta curioso ver que juegos de 2012 exclusivos de PC, como el veterano Guild Wars 2, tengan unas animaciones tan cuidadas y tan bien trabajadas, y que, sin embargo, otros juegos más actuales queden en un nivel más que cuestionable.

No es casualidad, es consecuencia directa de los desarrollos centrados en Xbox One y PS4, dos consolas que utilizan una CPU Jaguar de bajo consumo cuyo IPC está al nivel de un Intel Atom y funcionan, para colmo, a frecuencias muy bajas.

Si unimos el tema de las animaciones a todo lo que hemos dicho anteriormente el resultado es claro, habrá un salto a nivel de realismo muy grande que permitirá a los desarrolladores experimentar con nuevos conceptos que, hasta ahora, no eran posibles por falta de potencia.

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