AMD ha revolucionado el mundo del hardware con el lanzamiento de los AMD Ryzen 3000, incluyendo los 3700X y 3900X que ya analizamos recientemente. Sin embargo, la serie 3000 también añadió el 7 de julio dos procesadores con gráfica integrada: el Ryzen 5 3400G y Ryzen 3 3200G, que son los sucesores de los 2400G y 2200G de la generación anterior. Eso sí, estos chips no cuentan con arquitectura Zen 2 de 7 nm, sino que siguen estando basados en Zen+ de 12 nm de la segunda generación; aunque avanzan una generación con respecto a los chips que sustituyen. Hoy analizamos el hermano mayor, el 3400G.

AMD Ryzen 5 3400G: características técnicas

A diferencia de lo que hace Intel, AMD no incluye gráfica en prácticamente todos sus procesadores Ryzen de escritorio. Los únicos que incluyen una iGPU son las APU, las cuales también utilizan la memoria RAM como memoria para los gráficos. Este es el motivo de que muchas placas base de AMD no cuenten con salida de vídeo, aunque cada vez son más modelos las que las incluyen en el caso de que quieras usar una APU.

AMD podría haber lanzado estas APUs con arquitectura Zen 2, pero es que realmente no les hace falta en el rango de precios que se mueven, ya que ofrecen un muy buen rendimiento, y pueden centrar la producción en los chips más potentes que están siendo unos superventas, como el Ryzen 7 3700X. Además, estarían canibalizando las ventas de la gama Ryzen 5 con un chip que busca ser muy asequible.

Por ello, lo que encontramos es, básicamente, una revisión de 12 nm de los procesadores anteriores, con un aumento en las frecuencias gracias a esta reducción; además de pasar a equipar un Wraith Spire en lugar del Wraith Stealth para una mejor refrigeración, ya que el Spire disipa hasta 95 W. El TIM también viene soldado, además de que el chip cuenta con Precision Boost Overdrive (PBO), donde también se ha hecho compatible la función de PBO Automatic Overclocking de los Zen 2, que con un solo click permite ganar hasta 200 MHz de frecuencia.

Los núcleos del AMD Ryzen 5 3400G cuentan con arquitectura Picasso, y tenemos un total de 4 núcleos y 8 hilos gracias al SMT. La frecuencia base es de 3,7 GHz, y el Boost llega hasta los 4,2 GHz. Cuenta con 384 KB de cache L1, 2 MB de cache L2 y 4 MB de cache L3. Soporta memoria RAM DDR4-2933 en dual-channel, y tiene un TDP de 65 vatios, muy fácilmente disipable por el Wraith Spire. Las líneas PCIe pasan de 12 a 20 (16 para la GPU y 4 para almacenamiento). Como vemos, el pasar de los 14 nm del 2400G a los 12 nm que usa este chip le han sentado muy bien, ya que pasamos de tener 3,6 y 3,9 GHz a los 3,7 y 4,2 GHz del 3400G.

Con respecto a la gráfica integrada, ahora encontramos una versión mejorada de la Radeon Vega 11 (número que nos especifica la cantidad de núcleos de los gráficos) gracias a utilizar una arquitectura de 12 nm. La frecuencia es de 1400 MHz, y cuenta una capacidad de procesamiento de 1,76 TFLOPs, o lo que es lo mismo, casi los mismos 1,84 TFLOPs que tiene la PlayStation 4 normal, o equivalente sobre el papel a una NVIDIA GeForce GTX 1050. Cuenta con 44 TMU y 16 ROPs. Por defecto, la iGPU nos quita 2 GB de RAM para usarlos como VRAM.

La resolución que acepta la gráfica es hasta 4K a 60 Hz, aunque también acepta 1440p a 144 Hz o 1080p a 240 Hz. En HDR, la cifra se mantiene en 60 Hz para 4K, pero baja a esa misma cifra con 1440p. En 1080p tenemos hasta 120 Hz.

Una función muy interesante que hace ideal este chip para las APU es que ahora soportan reproducción de vídeo en 4K HDR, además de soportar FreeSync, convirtiéndose en los primeros procesadores que ofrecen ese soporte en la actualidad. También soportan Radeon Anti-Lag, además de soportar el estándar PlayReady 3.0 de Microsoft para poder ver contenido en 4K de Netflix en vuestro PC.

Y todo en un procesador que cuesta 160 euros, lo mismo que costaba sólo la GTX 1050 hace muy poco. Y ese precio es algo menor a lo que costaba el 2400G al que sustituye, que ahora cuesta 139 euros. Todo esto convierte al 3400G en la APU con la gráfica integrada más potente del mercado, donde ni siquiera Intel llegará a alcanzarles en rendimiento, ya que la nueva iGPU Gen 11 se quedará en poco más de 1 TFLOP. Con ello, vemos a AMD destacar en un campo donde tradicionalmente han liderado, ofreciendo las mejores APU del mercado (la del 3400G es la mejor que podemos comprar actualmente), con excelente rendimiento, potentes gráficas integradas, y un ajustadísimo precio.

Embalaje y análisis externo

La caja del procesador sigue el mismo diseño que otros modelos de Ryzen, y curiosamente, además de ver el detalle de que cuenta con un texto que pone “Processor With Radeon Graphics”, encontramos que el procesador es de 2ª generación a pesar de tener un “3” en su nombre de modelo. Así, AMD ha simplificado la nomenclatura poniéndole un 3, pero ellos lo siguen considerando como de segunda generación por llevar arquitectura Zen+ de 12 nm, lo cual puede confundir a algún comprador despistado.

En cuanto al propio procesador, encontramos el mismo IHS que en otros modelos de Ryzen, además de los pines en el propio procesador en lugar de en el socket, al revés de como hace Intel.

Pruebas de rendimiento

Para realizar las pruebas del AMD Ryzen 5 3400G hemos utilizado una placa base ASRock X570 Taichi, junto con 16 GB de memoria XPG GAMMIX D30 (2×8 GB 3200MHz) con latencia CL16. Este chip, al igual que ocurre con AMD, es muy sensible a los aumentos de frecuencia de memoria RAM, obteniendo importantes ventajas desde los 2666 MHz a los que se pone la memoria con defecto en esta placa con hasta los 3200 MHz que acepta el kit que hemos probado. Por ello, al igual que con los demás Ryzen, os recomendamos que escojáis la memoria RAM de mayor frecuencia posible si os lo permite vuestro presupuesto y su precio no se dispara.

Antes de empezar, también hemos de comentar un comportamiento algo extraño del chip. La frecuencia máxima es de 4,2 GHz, la cual se registra en algunas situaciones en algún núcleo según HWiNFO, pero normalmente el chip hace “tope” a 3,979 GHz como frecuencia máxima en todos los núcleos, a pesar de que todas las temperaturas están correctas, como los 59 grados que alcanza en carga con un Noctua NH-D15, los 62 del chipset, o el voltaje máximo de 1,37 V (alto, pero “normal” en los Ryzen).

CPU-Z

En CPU-Z tenemos una prueba de rendimiento rápida y sencilla que el programa lleva incluyendo el programa desde hace tiempo. La puntuación obtenida en CPU-Z en Single Thread es de 459,8 puntos, mientras que en Multi Thread es de 2407,3 puntos. La primera cifra sitúa al procesador con un rendimiento single core similar al que ofrece un Intel Core i7-4770K, lo que nos muestra dónde se situará el rendimiento en juegos con este procesador con una tarjeta gráfica dedicada. En cuanto a la cifra Multi Thread, el rendimiento del chip empata con un i7-4970K.

Cinebench R15

En Cinebench R15, un territorio donde reinan los chips de AMD, el procesador obtuvo 837 puntos, situándolo al nivel de la cifra que obtiene un 4770K en ese mismo test.

Cinebench R20

En Cinebench R20, cuyos resultados no pueden compararse con la versión anterior, el chip obtuvo 1833 puntos, nuevamente situándolo ligeramente por encima del 4770K.

Corona 1.3 Benchmark

En Corona tenemos una prueba similar a la de Cinebench, donde medimos el rendimiento bruto del procesador. El tiempo que tardó el chip en completar el renderizado fue de 272 segundos (4 minutos y 32 segundos), dejándolo a un nivel parecido también al de un 4790K, aunque lejos de 1 minuto y 49 segs que tarda el Ryzen 7 3700X.

wPrime

WPrime nos permite ver cómo se le dan las matemáticas al procesador, el cual permite ver fácilmente el rendimiento de un procesador multinúcleo. En 1024M, el procesador tardó 197 segundos en completar la prueba, situándose al nivel nuevamente de un i7-4790K.

AIDA64

Con AIDA64 podemos ver el rendimiento de la memoria RAM, que como decimos es muy sensible a pequeñas modificaciones en la frecuencia. El kit que hemos usado se pone con el perfil XMP en 3200 MHz con una latencia de CL16. El rendimiento es muy bueno, alcanzando 46.708 MB/s en lectura y 48.133 MB/s en escritura, con una latencia de 72 ns.

PCMark 10

En PCMark 10 podemos ver cómo rinde en procesador haciendo tareas de uso ofimático normal, como ver vídeos o escribir documentos. En total, el procesador alcanzó una cifra de 4641 puntos, lo cual es una cifra bastante buena que se corresponde con la experiencia de uso normal del procesador, donde podemos hacer multitarea sin encontrarnos problemas de rendimiento.

Pruebas gráficas

Saliendo del terreno de las pruebas del procesador, entramos al de las gráficas. Aquí hemos probado tanto el rendimiento de la gráfica integrada (Radeon Vega 11), como con una tarjeta gráfica dedicada GTX 970, a 2560 x 1440 píxeles de resolución.

Pruebas con gráfica dedicada

Como hemos visto en pruebas anteriores, el chip deja algo que desear en cuanto a rendimiento comparado con procesadores más caros, donde perdemos algunos FPS con una tarjeta gráfica dedicada, ya que obtenemos cifras de un i7-4790K de hace ya 6 años. Con cualquier otro procesador Ryzen 5, 7 y 9 de segunda o tercera generación obtendremos bastantes más FPS.

Pruebas con gráfica integrada

Time Spy

En TimeSpy, la GPU integrada casi triplica el rendimiento de la integrada que lleva un i7-8700K en el resultado conjunto, pero la cifra del propio procesador cae a niveles de un i5-7600. En el resultado puramente de la GPU, se confirma que la del 3400G es tres veces más potente que la que lleva un i7-8700K.

Con la GTX 970, obtenemos 20.88 y 18.31 fps de media en las pruebas gráficas a 2560 x 1440 píxeles. Con la integrada, la cifra baja a 8.02 y 6.81 FPS: hasta tres veces menos. La alta calidad de gráficos de esta prueba es demasiado exigente para este chip.

Unigine Heaven

Esta prueba es una excelente medida de rendimiento gráfico para nuestra tarjeta gráfica. Con la GTX 970 obtuvimos 55.2 FPS, mientras que con la integrada bajamos a 18.1 FPS: exactamente tres veces menos rendimiento, pero con una cifra que sigue siendo sorprendente para ser una simple gráfica integrada.

Assassin’s Creed Odyssey

En Assassin’s Creed las diferencias se suavizan, donde la GTX 970 es sólo el doble de potente que la gráfica integrada (26 frente a 13 fps), señalando que la prueba es en 1440p.

GTX 970 1440p High

3400G 1440p High

Shadow of the Tomb Raider

En Shadow of the Tomb Raider hemos hecho tres pruebas para ver hasta dónde puede llegar el chip. La primera es con el ajuste en alto, donde se obtienen 15 fps con la integrada, frente a los 39 con la GTX 970.

GTX 970 1440p Very High

3400G 1440p High

3400G 1440p Low (Maikel: hay opciones que debieron desactivar)

Sin embargo, si ponemos todos los gráficos al mínimo, los fps se quedan en 27, lo que es un rendimiento similar al que tenemos en consola, aunque con una calidad gráfica algo más baja. Con esto, vemos que podemos jugar a cualquier juego AAA en mínimo y salir ligeramente airosos de ello; sobre todo si jugamos a 1080p.

CS:GO

Por último, hemos hecho una prueba en CS:GO (también en 1440p con todo en alto y AA a 8x), ya que esta APU es ideal para jugar a juegos poco exigentes como el shooter de Valve. Con la GTX 970, obtenemos 153,3 fps con todo al máximo. Con la APU, bajamos a 46,22 fps, donde las zonas con humo de las granadas destrozan el rendimiento y cae a apenas 6 o 7 fps.

GTX 970 High

3400G High

3400G Medium

Sin embargo, si bajamos la calidad gráfica a medio, a 1440p, obtenemos 64.85 fps, un rendimiento más que suficiente para jugar en un monitor gaming normal y corriente. Si bajamos algo los gráficos y la resolución la dejamos en Full HD, podemos superar los 100 fps de media.

Deux Ex: Mankind Divided

Otros resultados

Conclusión

Este procesador cuenta con un iGPU con suficiente potencia para jugar a juegos poco exigentes con buena calidad, tales como CS:GO, Fortnite, Dota 2 o LoL sin ninguna dificultad. En juegos más potentes tenemos que bajar bastante los gráficos para obtener un rendimiento aceptable, pero en general tenemos un chip que es excelente para trabajar y jugar si no quieres gastarte dinero en una tarjeta gráfica dedicada, siendo ideal para quien se monte un primer ordenador con unos pequeños ahorro, un HTPC o para ordenadores compactos. Equipado con una placa base B450M, que se pueden encontrar por menos de 70 euros, no tiene rival.

Sin embargo, a la hora de compararlo con otros procesadores de gama media y alta de la propia AMD o Intel, tenemos que nos estamos dejando bastantes FPS por el camino. Por ello, si estás pensando en equipar este procesador con una tarjeta gráfica dedicada, por lo que cuesta es mejor que te compres un Ryzen 5 2600X, que actualmente está al mismo precio que el 3400G y vas tener dos núcleos más, mayor frecuencia y un 30% más de FPS en juegos.

AMD ha querido posicionar este chip dentro de la gama 3000, y aunque incluye algunas mejoras como el overclock automático o PlayReady 3.0, su rendimiento es el que es y queda muy lejos de las mejoras de IPC que ofrece Zen 2, o de lo que ofrecen sus hermanos de arquitectura que están actualmente a precio de derribo. Comprarlo únicamente tiene sentido si nuestro presupuesto es muy muy ajustado y no podemos permitirnos una tarjeta gráfica dedicada. Es, básicamente, una PS4 con forma de PC, y si tienes sólo 200 euros para gastarte en una placa base, un procesador, un disipador, y una tarjeta gráfica, esta APU hará que te brillen los ojos, ya que en el futuro si ahorras algo de dinero podrás equiparle una tarjeta gráficas más potente. Lo próximos APUs, a salir el proximo año, estarán basados en Zen 2 y 7nm, y posiblemente la iGPU basada en RDNA (Navi) lo que traerá una buena subida de rendimiento en el CPU y el iGPU de estos APU.

Pros

• La iGPU más potente que encontramos en un procesador
• Buena relación calidad/precio
• Disipador Wraith Spire incluido
• Ideal para montarte tu primer PC barato

Contras

• Rendimiento algo limitado en juegos con una tarjeta dedicada
• Mismo precio que un Ryzen 5 2600X pero con menor rendimiento


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