Algunos detalles sobre la Xbox Series X

La presentación de Xbox Series X se produjo el pasado viernes. Si nos quedamos en la superficie parece que no hay sorpresas, pero tras hacer un análisis detenido de todo lo que mostró Microsoft nos damos cuenta de que hay cosas muy interesantes que podemos leer entre líneas, y que confirman una importante transición en la consola de nueva generación del gigante de Redmond.

En este artículo os invitamos a repasar todas esas cosas que no se explicaron de forma directa, pero que están ahí y que se no pasan desapercibidas para el ojo experto. Nuestro objetivo es que tengáis una visión más completa de Xbox Series X y que podáis entender por qué esta nueva generación va a ser, más que nunca, una línea de «PCs consolizados«.

Algunos de los puntos que vamos a ver en este artículo se pueden extender perfectamente a PS5, la consola de nueva generación de Sony que, como sabemos, llegará al mercado casi al mismo tiempo que Xbox Series X. En cada punto os explicaremos si cabe esperar esa «extensión» de forma total o parcial.

Sin más preámbulos entramos en materia. Como siempre os invito a que nos dejéis en los comentarios cualquier duda que tengáis y os ayudaremos a resolverla.

El diseño de Xbox Series X potencia la refrigeración como lo haría en un PC

Sin duda uno de los aspectos que más polémica ha generado ha sido el diseño de la consola de nueva generación de Microsoft, pero tiene una explicación tan sencilla como importante: ayuda a mejorar la refrigeración de todos los componentes, algo fundamental para conseguir un buen funcionamiento y una larga vida útil.

Lo primero que me vino a la cabeza cuando vi Xbox Series X fue el Corsair One i160, un equipo que tiene una línea similar a la consola de Microsoft y que aprovecha su diseño para dar forma a un sistema de refrigeración de primer nivel. Dicho equipo cuenta con una potente RTX 2080 Ti y con un procesador Core i9 9900K en un espacio muy reducido, y como os contamos en nuestro análisis no tiene problema alguno con las temperaturas.

Esto nos dice que el diseño tipo PC compacto con las aperturas para la salida de aire en la parte de arriba no son casualidad, tienen una explicación, y esta es que juegan un papel fundamental en el sistema de refrigeración de la consola. Lo más probable es que Microsoft haya utilizado un enfoque centrado en recoger el aire caliente del interior de la caja y sacarlo al exterior por la parte superior.

No hay duda de que la refrigeración va a jugar un papel muy importante en las consolas de nueva generación. Recordad el diseño del kit de desarrollo de PS5 y las enormes aperturas que presentaba, estaban pensadas para mejorar la entrada de aire y mantener unas temperaturas de trabajo aceptables, un requisito fundamental que deriva de la utilización de componentes más potentes.

La sombra de la resolución 8K y los 120 FPS en juegos

De nuevo se ha vuelto a hablar de la promesa de la resolución 8K y las tasas de refresco variables hasta 120 FPS, ¿pero es realmente posible que veamos juegos funcionando a esos niveles? La respuesta es un no rotundo, y vamos a ver por qué.

En primer lugar debemos tener en cuenta que ahora mismo ni siquiera una RTX 2080 Ti, una tarjeta gráfica que cuesta 1.200 euros, puede mover juegos de forma óptima en resoluciones 8K. Xbox Series X va a montar una tarjeta gráfica que rendirá más o menos al nivel de una RX 5700 de AMD, una tarjeta gráfica que está muy por debajo de dicha solución de NVIDIA, así que no, no podrá mover juegos en 8K.

Por si alguien duda sobre esta cuestión os recuerdo que al jugar con una resolución de pantalla 4K movemos un total de 8.294.400 de píxeles, mientras que en 8K el total de píxeles es de 33.177.600 píxeles. La diferencia es enorme, y el hardware necesario para trabajar con esa cantidad de píxeles no se puede encajar en un PC consolizado de 500 euros.

Bien, ¿y por qué hablan Microsoft y los medios de resoluciones 8K si no es viable? Porque genera expectación y debate, y también porque aluden a esa resolución sin concretar nada, de esta manera no se «pillan los dedos» y pueden justificar dicha referencia con un simple soporte a nivel de contenidos multimedia, pero no de juegos.

Dicho de otra forma más sencilla, puede que Xbox Series X sea capaz de reproducir contenidos multimedia en 8K, pero los juegos en dicha resolución quedarán totalmente fuera de su alcance.

Más espacio para una mejor distribución de componentes

Es otra de las consecuencias más importantes del nuevo diseño. La elección de un chasis tipo PC compacto con un acabado totalmente rectangular permite una mejor distribución de componentes, algo que puede tener efectos positivos a varios niveles: refrigeración (ya hemos hablado de ello), reparaciones más sencillas y más espacio para colocar componentes de alto rendimiento.

Como recordarán nuestros lectores habituales Xbox Series X va a contar con un procesador Zen 2 de 8 núcleos y 16 hilos a una frecuencia aproximada de entre 2,5 y 3,2 GHz, según las informaciones más recientes, y estará acompañado de una GPU Radeon RDNA 2 con hardware dedicado a trazado de rayos cuya potencia estará, como dijimos, al nivel de una Radeon RX 5700. Esto se traduce en una cantidad considerable de calor que disipar, pero debemos añadir a la ecuación la unidad SSD de alto rendimiento, la memoria unificada y el lector de Blu-ray 4K.

Integrar todo eso junto a un sistema de refrigeración apropiado que evite que las temperaturas se disparen y conseguir un buen flujo de aire es uno de los desafíos más importantes que ha tenido que afrontar Microsoft con Xbox Series X, y el diseño que hemos visto ha sido la respuesta de la compañía al mismo.

Todavía no está confirmado oficialmente, pero imagino que Microsoft mantendrá el enfoque que vimos con Xbox One X y que integrará la fuente de alimentación en el chasis de Xbox Series X, en lugar de montarla en un bloque externo como hizo con Xbox One. Esto complica todavía más la distribución de componentes, ya que añade otro elemento que ocupa espacio y que genera calor.

Xbox Series X disimula la unidad óptica por una importante razón

Si os fijáis en el diseño de Xbox Series X os daréis cuenta de que Microsoft ha colocado la entrada de discos en una posición específica y que esta presenta una línea tan minimalista que queda perfectamente integrada y «disimulada» con los propios acabados de la consola. No es casualidad, tiene una explicación, y esta es Xbox Series X «Lockhart».

Hablamos de la versión barata y menos potente de Xbox Series X, una variante que contará con un hardware inferior (estará pensada para mover juegos en resoluciones 1440p) y que además prescindirá de la unidad óptima. Como ocurrió con Xbox One S All Digital el espacio dedicado a la unidad óptica desaparecerá, y con ella se irá la ranura para la entrada de discos.

El diseño que ha elegido Microsoft permite que la eliminación de dicha unidad no resulte traumática en términos de diseño, ya que como vemos afectaría de forma mínima al aspecto de la consola. No esperamos cambios importantes en el chasis ni en el diseño de «Lockhart» frente a Xbox Series X «Anaconda», más allá de supresión del espacio de entrada de discos en el frontal.

Os recuerdo que «Lockhart» mantendrá el procesador Zen 2 de 8 núcleos y 16 hilos y que contará también con una tarjeta gráfica Radeon RX basada en la arquitectura RDNA 2, pero su potencia será mucho menor comparada con la de «Anaconda». También mantendrá el SSD de alto rendimiento, pero tendrá menos memoria unificada y puede que menos capacidad de almacenamiento.

El mando traerá cambios interesantes que mejorarán la experiencia de uso

A simple vista el mando de control parece no traer cambios de interés, pero ya sabéis, lo importante va por dentro. El nuevo mando de control de Xbox Series X utiliza una tecnología de conexión inalámbrica patentada que es propiedad de Microsoft, y que ayuda a reducir la latencia de manera notable, aunque mantiene la compatibilidad con Bluetooth para funcionar sin problema con otros equipos, como un PC, por ejemplo.

En este sentido la compañía de Redmond ha confirmado que los desarrolladores tendrán a su alcance una herramienta que permite dar forma a lo que se conoce como latencia de entrada dinámica. Gracias a ella es posible sincronizar la latencia al renderizado de cada juego en concreto. El objetivo es claro, al reducir y ajustar la latencia se optimiza la respuesta de los juegos, se mejora la experiencia de uso y se consigue una inmersión superior.

Debemos poner esta tecnología en relación con la frecuencia de actualización de la pantalla. Como hemos indicado Xbox Series X permitirá utilizar frecuencias de refresco de hasta 120 Hz, una tasa muy elevada que permite importantes variaciones en la fluidez de cada juego y en el desarrollo de la acción. Poder ajustar la respuesta del mando de control a cada caso concreto es algo fundamental para conseguir una experiencia de primer nivel, y es ahí donde entra en juego esta tecnología.

No debemos olvidar, además, que el gigante de Redmond ha prometido ofrecer retrocompatibilidad con los juegos de Xbox One, una promesa que obligará a mantener el sistema de control clásico en dichos títulos para que la experiencia sea totalmente fiel a la que tendríamos con el sistema original.

Notas finales: ¿adiós consolas, hola PCs para juegos?

Puede parecer una conclusión atrevida, pero viendo el planteamiento que ha adoptado Microsoft tanto con Xbox Series X como con sus servicios cada vez tengo más claro que nos encontramos en una situación de transición que podría llevarnos a una desaparición casi total de las consolas en su concepción más clásica.

Ya hemos hablado mucho sobre ello en artículos anteriores, así que no vamos a volver a repetir cosas que han queda claras, pero sí que es un buen momento para hacer un resumen simplificado de las claves que, a mi juicio, convierten a Xbox Series X en un «PC para jugar»:

• Utilizará un sistema operativo Windows 10 personalizado.
• Contará con un procesador Zen 2 y una GPU Radeon RX basada en la arquitectura RDNA 2.
• Montará un SSD de alto rendimiento con interfaz PCIE.
• Trabajará con trazado de rayos, una tecnología que ya está disponible en PC.
• Vendrá en configuraciones diferentes para llegar a más usuarios, un enfoque inspirado claramente en el mundo del PC.
• Su diseño recuerda, y mucho, a un PC compacto. Podremos colocarla en vertical, pero por sus dimensiones no resulta recomendable.
• Mantendrá el requisito de instalar juegos, parches para estos y actualizaciones a nivel de sistema operativo.

Si todo va según lo previsto el lanzamiento de Xbox Series X se producirá a finales de año. La versión «Anaconda» permitirá jugar en resoluciones 4K con una tasa variable de fotogramas por segundo y tendrá un precio estimado de 500 euros, mientras que la versión «Lockhart» será capaz de mover juegos en resoluciones 1440p con tasas variables de FPS. Su precio será de unos 300-350 euros.

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