PS5 y Xbox Scarlett difuminan más aún la separación entre PCs y consolas

El lanzamiento de PS5 y Xbox Scarlett está marcado para finales de 2020, una fecha en la que, de nuevo, se producirá una evolución importante en términos de hardware frente a la generación actual que afectará, de forma irreversible, al gaming en PC.

Tanto Sony como Microsoft han sabido dejarse querer desde que confirmaron la existencia de ambas consolas, ofreciendo información con cuentagotas que, poco a poco, nos ha permitido dar forma a una configuración base bastante clara que nos permite hacernos una idea delo que podemos esperar de ellas.

En líneas generales podemos tener claro que PS5 y Xbox Scarlett tendrán una configuración que equivaldrá, a grandes rasgos, a un PC de gama media de 2020. No hay más, tanto la compañía nipona como el gigante de Redmond van a partir de unas especificaciones que no aportan nada verdaderamente revolucionario, y es un hecho que por cuestiones de espacio y de costes tampoco será viable superar determinados límites.

Tenemos un procesador Zen 2 como corazón de ambas consolas, fabricado en proceso de 7 nm y equipado con 8 núcleos y 16 hilos a una velocidad de 1,6 GHz y 3,2 GHz, modo normal y turbo respectivamente. Su GPU será una Radeon RDNA de segunda generación con una potencia de 10 TFLOPs, lo que nos lleva a pensar en una variante de la RX 5700 que contará, además, con aceleración de trazado de rayos por hardware.

La memoria utilizará una arquitectura unificada, será de tipo GDDR6 y ascenderá, aproximadamente, a un mínimo de 16 GB y un máximo de 20 GB. Como guinda al pastel tenemos una unidad SSD de alto rendimiento que reducirá de manera significativa los tiempos de carga y que podrá funcionar, además, como caché cuando sea necesario para acelerar la transferencia de datos clave al procesador.

Si ponemos todo eso en conjunto tenemos, como hemos dicho, un PC de gama media, esa sería la equivalencia de PS5 y Xbox Scarlett, aunque con la ventaja de contar con un precio de venta inferior. Hace unos días tuvimos la oportunidad de hablar de este tema cuando intentamos montar un PC con la potencia de PS5 sin superar el precio estimado de esta, 500 euros, y vimos que ahora mismo es imposible.

PS5 y Xbox Scarlett refuerzan la idea de un PC consolizado

No es necesario ser un experto para darse cuenta de que las especificaciones que hemos puesto se pueden reproducir casi por completo en un PC actual, el único problema real lo tenemos en la arquitectura de memoria unificada, ya que actualmente tenemos tarjetas gráficas con hardware dedicado a trazado de rayos y una potencia bruta igual o superior a la RX 5700. Si alguien se pone quisquilloso en este aspecto me permito recordar que a partir del año que viene veremos el debut de las Radeon RDNA de segunda generación con aceleración por hardware de trazado de rayos, así que es solo una cuestión de tiempo.

Con el paso de los años las consolas se han ido acercando cada vez más a la base de un PC para juegos, y esto las ha llevado a perder una parte importante de su esencia. Piensa, por un momento, en las consolas clásicas, llegabas, introducías un cartucho, las encendías y listo, a disfrutar. Poco a poco eso se ha ido perdiendo, ahora tienes que lidiar con instalaciones de juegos, debes controlar el espacio libre del disco duro de tu consola, preocuparte por las actualizaciones del sistema operativo y descargar parches para tus juegos favoritos, ya que de lo contrario te perderás mejoras importantes.

La experiencia de uso se ha visto claramente afectada, se ha perdido la inmediatez y la simplicidad de uso, pero también se ha producido un abandono del hardware personalizado a favor de unos componentes «estándar» que, en el mejor de los casos, se autoproclaman como soluciones semipersonalizadas. Por ejemplo, PS1, PS2 y PS3 contaban con procesadores que no estaban disponibles en el mercado de consumo general dentro del sector PC, su grado de especialización era muy alto y podían ofrecer un rendimiento muy elevado para la época en la que llegaron. Lo mismo ocurrió con algunas de las soluciones gráficas que utilizaban estas consolas, que estaban altamente personalizadas para aguantar mejor las diferentes transiciones generacionales.

En este sentido siempre he pensado que uno de los mejores ejemplos lo tenemos en la GPU de GameCube, diseñada por la extinta ATi, un chip que fue capaz de mover maravillas del calibre de Resident Evil 4, aunque no debemos olvidarnos de otros diseños totalmente personalizados, como la GPU de Xbox, que pudo mover DOOM III y Half Life 2, y la de Xbox 360, que fue de una adelantada a su tiempo al contar con shaders unificados.

Con PS4 y Xbox One esta situación cambió por completo. Ambas utilizan un procesador AMD Jaguar de ocho núcleos, una generación ubicada en la gama baja que estuvo disponible en el sector PC con diferentes configuraciones, y cuentan con una GPU Radeon serie HD 7000. PS5 y Xbox Scarlett van a mantener el mismo enfoque con pequeños toques de personalización a nivel de hardware que ya no ocultan ese acercamiento total al PC.

Diferentes configuraciones de hardware para llegar a más usuarios

Este ha sido otro de los cambios importantes que más ha contribuido a difuminar esa delgada línea que todavía separaba a PCs y consolas. Tanto Microsoft como Sony decidieron llevar a cabo una renovación intergeneracional lanzando Xbox One X y PS4 Pro, dos consolas que se limitaban integrar componentes más potentes para mover juegos con una resolución y una calidad gráfica superior. El planteamiento era muy simple, tanto que podemos asimilarla perfectamente a la idea de ampliar un PC.

Con PS5 y Xbox Scarlett esta idea va a estar presente desde el principio. Microsoft tiene previsto lanzar una versión más económica y menos potente de su consola de nueva generación que se conoce de momento bajo el nombre en clave «Lockhart». Dicha consola coexistirá desde el principio con Xbox Scarlett «Anaconda», la versión tope de gama que competirá con PS5. Estas son las características clave de ambos sistemas:

Xbox Scarlett «Lockhart»

• Procesador Zen 2 de 8 núcleos y 16 hilos a 3,2 GHz (máximo).
• 12 GB de GDDR6.
• GPU Radeon RDNA con una potencia de 4 TFLOPs (Xbox One X alcanza los 6 TFLOPs) y trazado de rayos.
• Unidad SSD.

Con ella será posible jugar en resoluciones 1440p de forma fluida, manteniendo medias estables de 60 FPS. Su precio medio rondará entre los 300 y los 400 euros.

Xbox Scarlett «Anaconda»

• Procesador Zen 2 de 8 núcleos y 16 hilos a 3,2 GHz (máximo).
• 16 GB-20 GB de GDDR6.
• GPU Radeon RDNA con una potencia de 10 TFLOPs (Xbox One X alcanza los 6 TFLOPs) y trazado de rayos.
• Unidad SSD.

Esta configuración estará centrada en mover juegos en resoluciones 4K manteniendo medias estables de 30 a 60 FPS. Tendrá un precio aproximado de 500 euros.

Dar al usuario la posibilidad de elegir entre diferentes configuraciones es algo que, hasta hace relativamente poco, solo era posible en PC. En función de la configuración que elija su experiencia de juego quedará limitada a unos ajustes y a una fluidez concreta, exactamente lo mismo que ocurre en compatibles.

Pero esto no es todo, debemos tener en cuenta, además, que tanto Sony como Microsoft podrían responder a la evolución del sector PC lanzando una PS5 Pro y una Xbox Scarlett X. No es una locura, simplemente piensa en lo «obsoleto» que habrá quedado el hardware de las consolas de próxima generación cuando pasen entre tres y cuatro años. NVIDIA ya habrá lanzado al menos dos o tres generaciones nuevas de tarjetas gráficas, y probablemente AMD haya hecho lo mismo.

Las exigencias de los juegos no habrán aumentado en exceso porque los desarrollos estarán centrados en consolas, pero cualquier PC de gama media será capaz de ofrecer una fluidez y una calidad gráfica superior con un coste razonable. Para evitar, de nuevo, una salida masiva de usuarios a dicha plataforma tanto Sony como Microsoft deberían lanzar una revisión más potente de PS5 y Xbox Scarlett. Esta estrategia ha funcionado bien con PS4 y Xbox One, así que podemos esperar que se repita dentro de unos años.

¿Qué supondrá esto para el usuario?

Los ciclos de vida de las consolas no se van a reducir, pero está claro que ya se ha producido un cambio importante en este sentido. Lo entenderemos mejor con un ejemplo: comprar una PS3 fue una garantía total de que tendríamos la «experiencia definitiva» de Sony hasta la próxima generación de consolas, algo que no se repitió con PS4, ya que Sony lanzó a finales de 2016 (solo tres años después) la PS4 Pro.

Esto es más importante de lo que puede parecer a simple vista. Con el acortamiento de los ciclos de renovación a través del lanzamiento de consolas intergeneracionales se introduce un componente de «obsolescencia» que es similar al que tenemos en PC. Si quieres jugar a una resolución mayor, disfrutar de una fluidez superior o de una calidad gráfica totalmente puntera no tienes más remedio que actualizar. De nuevo tenemos un acercamiento claro al PC.

Creo que en esta generación la clave no va a estar tanto en la resolución de pantalla, puesto que PS5 y Xbox Scarlett van a ser capaces de mover juegos en 4K y el siguiente salto, la resolución 8K, es inviable ahora mismo incluso en un PC tope de gama, sino en la calidad gráfica y el trazado de rayos. Algo me dice que ambas consolas llegarán con un soporte de dicha tecnología a un nivel muy básico, probablemente lo que podríamos considerar como el equivalente al trazado de rayos de NVIDIA en calidad baja, y que con la renovación intergeneracional de ambas consolas tanto Sony como Microsoft se apoyarán en una mejora de rendimiento y calidad en trazado de rayos para hacer que PS5 Pro y Xbox Scarlett sean más atractivas.

La llegada de esa renovación intergeneracional no supondrá el final del ciclo de vida de ambas consolas, que se mantendrán en el candelero durante un mínimo de 7 años, pero desde luego representa otro acercamiento definitivo al mundo del gaming en PC, donde las renovaciones de hardware son algo frecuente cuando hablamos de ciclos de entre 3 y 4 años.

El resto de piezas clave se mantendrán inalteradas, lo que significa que tendremos que seguir instalando los juegos en la unidad de almacenamiento, habrá que lidiar con actualizaciones para aquellos y para el sistema operativo de nuestra consola y habrá que pagar por jugar online. No descartamos, además, que Sony y Microsoft introduzcan diversos servicios de interés o que mejoren los ya existentes, al fin y al cabo se han convertido en una parte importante de sus ingresos en el sector.

Como contrapartida los usuarios de consolas seguirán disfrutando, como hemos dicho, de una optimización «plena», aunque esto no quiere decir que vaya a ser siempre perfecta, y de un ciclo de vida más largo comparado con el que tendrían con el mismo hardware en PC. No tener que preocuparse por cumplir los requisitos mínimos es, para muchos de los que juegan en consola, una de las ventajas clave frente al PC, y esto no va a cambiar con la llegada de PS5 y Xbox Scarlett.

Si te preguntas qué es mejor, si jugar en consola o en PC, lamento decirte que no tenemos una respuesta definitiva. Tras leer este artículo habrás podido deducir que cada sistema tiene sus ventajas y sus desventajas, y al final todo es cuestión de ordenar y de priorizar razones por las que vale la pena jugar en una y en otra plataforma.

Personalmente prefiero jugar en PC, de hecho hago las renovaciones de hardware siempre con cabeza para intentar encontrar el mejor valor precio-prestaciones del momento, y para asegurarme de que cada componente me va a durar un tiempo razonable, pero esto no implica que sepa ver el peso que tienen las consolas. Soy un amante de los videojuegos, y esto me ha llevado en más de una ocasión a comprar consolas por sus juegos exclusivos. En este sentido mi adquisición más reciente fue una PS4 para poder jugar a Bloodborne, pero hace muchos años también me hice con una Dreamcast para poder disfrutar de Shenmue.

Mi idea cuando lleguen PS5 y Xbox Scarlett seguirá siendo la misma, si los exclusivos de una u otra consola son lo bastante atractivos como para animarme a hacerme con una de ellas daré el paso, pero mi plataforma principal seguirá siendo el PC. Y vosotros, ¿jugáis en PC, en consola o en ambas?

13 respuestas a «PS5 y Xbox Scarlett difuminan más aún la separación entre PCs y consolas»

    1. busca una foto muy bonita de la Johansson y Keira KNightley, usada en una portada de la revista Vanity Fair hace unos cuantos años, pero sin el tipo que añadieron en la image, creo
      es de mis imagens preferidas

    1. No cambio mi pc o una buena pc por ni siquiera todas las consolas, un modelos de cada una juntas regaladas
      Bueno, si. Las vendo y me compro mejor equipamiento en la pc

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